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Edición 107


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La morfología de los primeros humanos de la cuenca de México

Antropólogo Físico Investigador
José Concepción Jiménez López
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Antropólogo Físico Investigador
Gloria Martínez Sosa

Antropólogo Físico Investigador
Rocío Hernández Flores
Dirección de Antropología Física
Instituto Nacional de Antropología e Historia

En este trabajo se presentan las características morfológicas de una muestra de esqueletos que pertenecen a los primeros grupos humanos que poblaron la Cuenca de México. Para entender los procesos biológicos que han experimentado estos individuos, es importante interpretarlos como parte del origen y evolución del Homo sapiens sapiens en diferentes partes del mundo. Recordemos que cualquier población humana es parte del proceso evolutivo que se generó en África.

Parte de este trabajo consiste en explicar, de manera general, qué eventos biológicos acontecieron en las poblaciones del Nuevo Mundo. No cabe duda que este tema es interesante, y la razón de por qué se han formulado una serie de teorías e hipótesis en relación con la evolución, origen y antigüedad de la población humana en América.

PRINCIPIOS DE LA EVOLUCIÓN HUMANA
En el estudio de cualquier grupo humano, se debe tomar en cuenta el proceso evolutivo, debido a que se trata de un fenómeno natural que permitió la adaptación, la cual determina que una especie sea exitosa. La evolución del hombre, a diferencia de los demás organismos, presenta dos principios que la han caracterizado: el principio biológico y el principio cultural. El primero de ellos se da a través de la herencia genética, y el segundo se transmite a través del aprendizaje.

Para comprender de manera más puntual la evolución humana, se han desarrollado diferentes modelos que explican de forma detallada el origen del Homo sapiens; uno de ellos es el llamado multirregional, que plantea que hubo un proceso por el cual nuestra especie es el resultado de una transformación filogenética. A partir de las poblaciones ancestrales, el género Homo evolucionó gradualmente, hasta llegar a convertirse en  Homo sapiens arcaico, y posteriormente en el hombre moderno.

Otro de los aspectos importantes es la migración que se dio, desde el centro de su origen, hasta las diferentes regiones del mundo. La dispersión del género Homo se inició con la salida del continente africano, lo que ori-ginó una serie de transformaciones evolutivas, las cua-les ocasionaron nuevas modificaciones anatómicas importantes.

Esto le permitió desarrollar una capacidad para explotar nuevos nichos ecológicos, con lo que adquirió los elementos necesarios para sobrevivir fuera de África, en lugares como Europa y Asia, así como en diversas islas que se encontraban separadas de la plataforma continental. En estos territorios, se produjeron ligeras modificaciones anatómicas. Prácticamente a éstas se les ha considerado como regionales, lo que distinguió a unos de otros.

APARICIÓN DEL HOMO SAPIENS
El Homo erectus europeo muestra rasgos que posteriormente caracterizaron al Homo sapiens de Neandertal; y por otro lado, los Homo erectus africanos reflejan formas típicas del Homo sapiens del tipo Cro-Magnon, que posteriormente dio origen al Homo sapiens sapiens. Los restos de este último han sido localizados en África, Europa y en parte de Asia Occidental. De acuerdo a los registros arqueológicos, el Homo sapiens sapiens apareció hace aproximadamente cien mil años, y hace unos 60 mil ó 70 mil llegó a varios rincones del planeta. Uno de los sitios distantes a donde llegaron los hombres fue Oceanía, durante el Pleistoceno superior. En esa época hubo un aumento de las masas polares, que permitieron el tránsito de estos grupos entre el  sudeste de Asia y Australia. Las dos plataformas continentales que emergieron del mar y que fueron conformadas por varias islas, se conocen como Sunda y Sahul, donde se establecieron las posibles rutas de acceso al continente oceánico, hace alrededor de 40 mil años. El último de los continentes en ser poblado fue América. Sabemos que la llegada del hombre a este lugar ha generado una serie de polémicas entre los especialistas, sobre el origen, la antigüedad y las rutas que siguieron estos primeros grupos para ingresar al continente.

RUTA DE INGRESO
Se ha planteado que fueron tres las posibles rutas que utilizaron estos grupos para ingresar al Nuevo Mundo. En este caso, sólo mencionaremos la que tiene más aceptación, la cual argumenta que la migración fue por el Estrecho de Bering, debido a que durante esa época las condiciones medioambientales formaron en este lugar un puente de tierra que conectó la zona oriental de Siberia con Alaska.

Las fechas que se han sustentado son entre los 30 mil y 20 mil años antes del presente, por lo que podemos decir que el Estrecho de Bering fue el punto de partida que tuvieron estos grupos humanos para poblar el continente americano.

 Para conocer el origen de los primeros hombres americanos, se ha sumado a estas investigaciones el estudio genético de las bases moleculares de los humanos, a través del ADN, con lo cual podemos conocer parte de la información de la historia de la evolución humana en diferentes niveles, que puede ser desde un individuo hasta una población.

INFORMACIÓN GENÉTICA ANCESTRAL
Los estudios del ADN han llegado a establecer cuatro sitios, dentro de la estructura donde se vincula la información genética ancestral de los nativos americanos. Esto se encuentra en cuatro linajes maternos que son el A- B- C- D, los cuales se han rastreado y comparado con otras poblaciones de diferentes partes del mundo, con el fin de conocer si existe una filiación biológica con otros grupos. Con los resultados de estos estudios se ha llegado a establecer que los pueblos del noreste de Asia comparten la información genética con la población americana.

Esta información genética apoya los resultados que se han obtenido de los estudios morfológicos que se han llevado a cabo en los esqueletos que pertenecieron a los primeros grupos que llegaron a la Cuenca de México.
La Cuenca de México es un lugar dentro del territorio nacional en donde se han localizado más evidencias esqueléticas. De este sitio se tiene una muestra de 20 esqueletos humanos adultos y de ambos sexos. Para sustentar el origen y la antigüedad de estas evidencias humanas, se han aplicado métodos de distintas disciplinas, como la arqueología, genética, lingüística, geología, química y antropología física, entre otras.

ESTUDIO DEL ESQUELETO HUMANO
El estudio del esqueleto humano reviste una importancia crucial, debido a que es el único medio para conocer las características anatómicas, genéticas, nutricionales y culturales, puesto que es el único material que se tiene de las poblaciones pretéritas. De esa forma, en este trabajo se presentan de manera general las características morfológicas que caracterizan a los esqueletos de los primeros pobladores de la Cuenca de México.

Los rasgos morfológicos que se presentan con mayor frecuencia en restos esqueléticos del período precerámico, son más observables en los individuos del sexo masculino, ya que en el caso de los femeninos muestran características gráciles propias de su sexo.

RASGOS MORFOLÓGICOS MASCULINOS
Uno de los aspectos que se presentan y que pueden ca-racterizar  a un espécimen americano antiguo, es la forma alargada del cráneo, conocida como dolicoide, ya que esta forma no se encuentra en las poblaciones prehispánicas. Sin embargo, es importante mencionar, que en estos grupos algunos individuos pueden tener el cráneo longitud media (mesocráneo).

En muchos casos, el hueso frontal es grande, con un torus orbitario prominente, lo que hace que se torne más huidizo. A nivel medio de esta zona, se encuentra desa-rrollada una quilla ósea que se dirige hacia atrás. Los arcos superciliares son muy marcados, con crestas laterales desarrolladas, órbitas de forma cuadrada con bordes redondeados y macizos; las escotaduras supraorbitarias e infraorbitarias son grandes. El maxilar es amplio y robusto, con prognatismo pronunciado.

En los parietales, las líneas curvas son muy evidentes. En relación al hueso temporal, la cresta supramastoidea es prominente, la apófisis mastoides es grande y los arcos cigomáticos son muy pronunciados. Estos rasgos de
robusticidad son causados por fuertes inserciones musculares. En cuanto a las piezas dentarias, son grandes y presentan un pronunciado desgaste oclusal, el cual puede causar la desaparición del esmalte; en algunos casos llega hasta la raíz, quedando expuesta la dentina, misma que puede presentar una coloración café oscuro. En estos esqueletos, es notoria la ausencia del apiñamiento o rotación de piezas dentarias, al igual que de afectaciones patológicas como caries y abcesos.

La mandíbula de estos especímenes es grande, robusta, con forma de herradura y con marcadas inserciones musculares, sobre todo en la región gonial. El tubérculo sinfisial se encuentra poco desarrollado, contrariamente a los tubérculos laterales. Las ramas ascendentes son anchas y altas, el ángulo gonial es recto,  los cóndilos son grandes y la sínfisis es alta. Las piezas dentarias se comportan de la misma forma que las del maxilar.
El esqueleto poscraneal en general presenta rasgos de robustez, con evidencia de fuertes incisiones musculares, ocasionando la presencia de rebordes óseos, sobre todo en zonas articulares como la cintura pélvica, miembros superiores e inferiores. Esto se debe, probablemente, a las actividades que desarro-llaban estos individuos. Finalmente, la estatura promedio de esta población de masculinos se encuentra alrededor de 1.70 metros.

RASGOS MORFOLÓGICOS FEMENINOS
En lo referente a los esqueletos femeninos, son pocos los caracteres morfológicos que están relacionados con su antigüedad.

Estos especímenes presentan un cráneo de forma dolicoide; no se presenta el torus orbitario desarrollado como en los masculinos; al igual que las poblaciones más recien-tes, presenta un frontal abombado, con bordes supraorbitarios cortantes y demás rasgos propios de su sexo. Sin embargo, en algunos casos también se puede observar una quilla ósea en la parte media del cráneo, como en el caso de los masculinos.
El maxilar es un poco robusto, con prognatismo y en las piezas dentarias también presenta desgaste, menos pronunciado que en los masculinos; sin embargo, en al gunos casos queda expuesta la dentina; tampoco hay rotación de piezas dentarias.

La mandíbula es grácil; la sínfisis es corta y poco pro-minente; el desarrollo de los tubérculos laterales es ligero; por arriba de éstos se forman dos pequeñas fositas.

En general, los esqueletos femeninos son mucho más gráciles que los masculinos y la estatura promedio para esta población es de 1.53 metros.

En conclusión, se puede decir que los esqueletos humanos son evidencias tangibles, con lo que se puede cono-cer una serie de características biológicas y culturales.

Los esqueletos de estos individuos estudiados presentan rasgos morfológicos propios de su temporalidad, principalmente en el cráneo, como la forma, el torus orbitario, la quilla ósea, la excesiva abrasión dental y la notable robustez, esta última, particularmente en los del sexo masculino.

VARIACIÓN ANATÓMICA REGIONAL
Tomando como referencia la forma del cráneo, se puede inferir que las poblaciones prehispánicas no descienden de estos primeros grupos, o que en 12 mil 700 años se die-ron algunos cambios en la estructura anatómica de estas poblaciones, lo que se puede considerar como una varia-ción anatómica de tipo regional.
Otro de los aspectos que llama la atención es la estatura promedio de estos individuos, en los masculinos 1.70, y 1.53 metros para los femeninos.

Estos valores difieren con los de la población prehispánica, en los que la talla es menor. Al respecto, se puede decir que, probablemente, en esta época existió una mejor alimentación, a diferencia de los individuos del periodo prehispánico, si es que una buena alimentación es la detonadora de la estatura o bien, si ésta tiene una relación con la carga genética.

En cuanto a la dentición, los individuos masculinos son los que presentan un mayor desgaste, en algunos casos en forma de bisel, por lo que no generó infección alguna que provocara la pérdida de alguna pieza o más; lo que se pue-de apreciar es una periodontitís.

En las mujeres sólo existe un desgaste muy marcado sin presentar el tipo de bisel. Esto puede indicar que ambos comían el mismo tipo de alimentos.

El biselado en los hombres posiblemente se deba a que los utilizaron para elaborar algunos de sus instrumentos de trabajo, lo que indicaría que desde estos tiempos ya había una división del trabajo en estos grupos de la cuenca de México.

Finalmente, en esta muestra esquelética no existe evidencia de alguna enfermedad que dejara huella en el hueso, con excepción de procesos artríticos que probablemente fueron ocasionados por una sobrecarga de trabajo físico en las articulaciones, que es donde principalmente se presenta.

Sin embargo, sí es frecuente encontrar vestigios de traumatismos en el cráneo y fracturas en costillas, huesos del pie y manos, que pudieron ser provocados por la actividad que desarrollaban, como la caza y la recolección, o bien fueron causados por enfrentamientos.

 
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