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Edición 106


El concepto de la música PDF

El concepto de la Música

Maestro Periodista Silvino Jaramillo
Catedrático, FCC / UANL
 

musicaEmile Litré afirma que si la ciencia tiene varias definiciones, es porque no necesita ninguna. ¿Por qué no podríamos afirmar lo mismo de la música, cuando nos encontramos una serie de definiciones, de las cuales pocas son las que dejan satisfacción completa a la inteligencia?

Juan Jacobo Rousseau concibió una definición que vivió por muchos años en la mente de los melómanos: “Arte de combinar los sonidos de una manera agradable al oído”; tal vez de ahí partió la definición de la música que se le adjudica a Napoleón: “El menos desagradable de los ruidos”.

La primera definición vino a chocar, tiempo después, con los filósofos de lo objetivo y lo subjetivo, sobre todo, cuando a la combinación de los sonidos de que habla Rousseau se le agregó la belleza que, según el sentir de las mayorías, va inherente al arte de la música.

LA BELLEZA, SUBJETIVA
Así, la “bella combinación de sonidos” pasó a ser tema de discusión por lo subjetivo de la belleza: lo que para unos es bello, para otros puede no serlo y, por lo tanto, como la belleza no es inherente a la combinación sonora, la definición de música no explica satisfactoriamente la naturaleza de este arte.

La definición de Napoleón es la que podría esperarse de un general “con oídos de artillero”, acostumbrado solamente a escuchar “el sonoro rugir del cañón”. No se le puede negar, sin embargo, cierta sensibilidad al cónsul en su expresión.

Los compositores contemporáneos, al trastocar con sus experimentos la estructura de la música, llegaron a una definición. ¿Podrían quedar satisfechos músicos y melómanos al escuchar que “todo sonido organizado es música”?

ORGANIZACIÓN DE SONIDOS INTELIGENTES

Organizar es disponer las partes de un todo de tal manera que puedan funcionar; organizar es ordenar, disponer, armonizar, coordinar, concertar. Cualquiera de estos significados podría servir para hacer música. La organización de los sonidos debe partir de una idea, de un objetivo, nunca al arbitrio del ordenador, del organizador. Un organizador de sonidos que muestre a la música con las cualidades orgánicas de un cuerpo, sin otra justificación que la de su propia existencia, la de su propio ser, la de su propia esencia. Para que haya música, es necesaria una organización de sonidos “inteligentes”, en el sentido de que cada uno de ellos este ahí por una razón determinada, no por una ocurrencia.

Luego no todo sonido organizado es música; puede ser música, pero no lo es por el simple hecho de estar organizado.

LA DEFINICIÓN ESTÁ EN UNO MISMO
Boecio aconseja al oyente buscar la definición de la música dentro de él mismo, cuando dice: “Cualquiera que sea capaz de descender a sí mismo sabe lo que es la música”. Hay que escuchar la música y mantenerla dentro de si mismo, no para entenderla, sino para conocerla y, conociéndola, saber  qué es.

Cada ser humano puede hacer su propia definición de la música. Ésa será la mejor definición, la más apegada a la verdad, porque parte de una experiencia personal, una verdad que se obtiene a través del contacto con ella. Cuanto más se conoce a la música, mejor se le puede explicar, determinar, precisar, definir.

José Martí “descendió a sí mismo” y de ese descenso surgió este ideal concepto de la música: “La música es la más bella forma de lo bello: -arrullar, adormecer, exaltar, gemir, llorar; el alma que se pliega a un arco; el oído que subyuga, se extasía, se encadena; este pobre ser, germen dormido, de súbito sacudido y despertado; esta revelación de lo más puro entre las lobregueces de la vida; esta garantía de lo eterno prometida al espíritu ansioso en el nombre augusto de lo bello… La música es el hombre escapado de si mismo: es el ansia de lo ilímite surgida de lo limitado y de lo estrecho: es la armonía necesaria, anuncio de la armonía constante y venidera. Aquí la música se siente; hay otro mundo en que la música se habla”.

José Martí encontró el concepto de la música –la definición.- dentro de sí mismo, dejándose arrebatar por la fuerza desgarradora de la música misma. No le hizo falta más para encontrar su propio concepto de la música, el concepto personal que es el que todo aficionado a la música encuentra casi sin buscarlo.


ARTE VIVO EN EVOLUCIÓN
La música es un arte vivo, en constante evolución, gracias casi la mayoría de las veces, a las osadías de creadores que se atreven a romper los moldes establecidos; así que, en la evolución del arte musical, se advierte un progreso que va de la reproducción de ideas generales a la expresión de ideas determinadas, individuales y –si así pueden llamarse- intimas. Cada creador que haya experimentado con cualquiera de los elementos de la música quizá tenga su propia definición de la música, de su música, de su lenguaje musical, de su forma de hacer música.

Quizá estos creadores tengan ya su propia definición de la música, pero no será aceptada por otro grupo de respetables compositores, quienes “ven desorden” donde los contemporáneos “ven orden y organización”, acusados de “vagar por los alrededores del arte, sobre todo en el de la música, en la que hemos caído en la simple acústica, en la experimentación tímbrica ajena a la función musical auténtica, en la que las formas musicales no deben manifestarse solamente en función del sonido, simplemente como elemento acústico, sino en función de la nota; es decir, en función de la nota como un sonido con significación funcional en una escala”. Así, Óscar Esplá ideó su propia definición de la música contra la de algunos contemporáneos.

musicaBeethoven, iniciador de la explosión liberadora de la música, nunca dio una definición, una explicación de su música: cuando una dama le pidió el significado de una sonata que acababa de tocar, el Genio de Bonn simplemente volvió a tocar la sonata y contestó a la dama: “He aquí lo que esta música significa…”

Tal vez sea más conveniente, en lugar de buscar definiciones o explicaciones de la música, escucharla, degustarla, asimilarla y disfrutarla con fruición, como un obsequio de origen divino con el que los compositores están de acuerdo cuando, como lo dijo Federico Mompou, llegan al convencimiento de que “la música que hacemos, si es buena, no la hacemos nosotros”.

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Silvino Jaramillo

Es originario de Valle de Bravo, Estado de México, y su afición al arte musical despertó desde que estaba en la escuela primaria. De hecho fue maestro de la especialidad en primaria, y formó una banda infantil que tocó ante el presidente Lázaro Cárdenas en el Castillo de Chapultepec. También es maestro en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL. Se inició en el periodismo en los años 60, en El Porvenir, donde sigue colaborando hasta la fecha.

 
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