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LA INTELIGENCIA AL ALCANCE DE TODOS Doctora Myrna Estela Rosas Uribe Psicoterapeuta Investigadora / UV
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En los organismos vivos más avanzados, la evolución ha hecho posible la estructuración de zonas especiales, que toman a su cargo la dirección de su existencia y de sus relaciones con el medio circundante. Dichas zonas, cuando tienen un alto grado de complejidad, reciben el nombre de cerebro. Éste constituye la máxima expresión de la diferenciación entre el ser humano y el resto de los animales, ya que desde finales del siglo XVIII se sabe que es el centro de la inteligencia (Whittaker, 1971).
La inteligencia explica el desarrollo, autonomía y dominio del medio que ha alcanzado el individuo a lo largo de la evolución. Al estudiarla, se ha incursionado en un campo complejo e interesante, con una gran riqueza y controversia; tanta, que han existido los partidarios de que se hereda, los que defienden el poder que el ambiente tiene para desarrollarla y los que aceptan la participación de ambos factores, y la falta de acuerdo entre ellos ha sido ocasión de muchas páginas escritas.
Sin embargo, ante el hecho de que la herencia y el ambiente se encuentran en una constante interacción en todos los aspectos del ser humano, la manifestación de la inteligencia no es una excepción. A partir de la década de los 60 del siglo XX, las neurociencias han permitido obtener más información en este sentido, y han llevado a comprender más el tema (Clark, 2002). Sí es posible que los niños lleguen a ser mentalmente sobresalientes a través de su potencial superior, combinado con un ambiente también superior.
LA MENTE HUMANA Y LA EVOLUCIÓN BIOLÓGICA Haciendo un poco de historia, en los antecedentes del concepto de inteligencia, se encuentra que en 1859 Darwin ubicó a la mente humana en el marco de la evolución biológica, al sostener que el comportamiento humano, al igual que los caracteres físicos, está sujeto a los mecanismos básicos de evolución y selección natural (Thorndike & Hagen, 1970). Diez años después, su influencia alcanzó a Galton, cuando éste eliminó de su teoría el ambiente, y defendió que nada podía agregarse o sustraerse a la inteligencia que se trae al nacer (Clark, 2002). Ambos sostenían puntos de vista referidos a un desarrollo predeterminado de la inteligencia, como el planteamiento posterior de Gesell (1977), que sostenía la importancia de la herencia en el comportamiento infantil frente a las teorías defensoras de la influencia del ambiente.
Desde 1905, Binet no estuvo de acuerdo con tal postura, y defendió que la inteligencia era educable; no obstante, su pensamiento se volvió a escuchar precisamente hasta la década de los años 60. Conforme ha ido creciendo el conocimiento acerca del cerebro y su relación con la inteligencia y el aprendizaje, se ha sustentado cada vez más lo que él propuso. De la misma forma ha sucedido con las ideas de Guilford y Montessori, que también defendieron su educabilidad, y las de Piaget, que aunque le daba importancia a la genética, igualmente consideró al ambiente (Rosas-Uribe, 1994).
DESARROLLO DINÁMICO DE LA INTELIGENCIA Ahora se sabe que los altos niveles de inteligencia, cualquiera que sea su expresión, resultan de la interacción entre las potencialidades heredadas y las experiencias adquiridas del entorno. La investigación a lo largo de varias décadas ha proporcionado información sobre su desarrollo dinámico y sobre el potencial que existe para optimizar el aprendizaje y crear capacidades sobresalientes (Clark, 2002). Aunque antiguamente, los griegos pensaban que los genios eran seres superiores en calidad a los demás humanos, y les daban un estatus cercano al de los dioses (Feldman, 1987; Powell, 1987), la concepción actual del término descansa sobre la idea de que la manifestación de la genialidad no es un rasgo solamente innato, ni de deidades. La distinción entre los considerados sobredotados y el resto de las personas radica en la espontaneidad o mayor facilidad con que se manifiestan los primeros, pero no en el hecho de que ellos puedan hacerlo y los demás no.
TODO MUNDO TIENE HABILIDADES QUE DESARROLLAR Cada persona puede llegar a rendir a ese nivel, porque la inteligencia es impactada por la forma en que el complejo sistema neuronal es aprovechado (Domand, 1984). Como señala Clark (2002), el cerebro humano tiene al nacer, para todos, de 100 a 200 mil millones de células cerebrales listas para ser desarrolladas y usadas a los más altos niveles de su potencial. Por lo tanto, el rendimiento sobresaliente no se debe a que exista sólo para algunos una genética de excepción; toda la población está dotada con habilidades por ser desarrolladas.
Al existir toda una potencialidad genética por ser desarrollada a través de su interacción con el ambiente (Ferguson, 1973; Ebel, 1977), resulta justo y responsable reconocer entonces que el concepto de inteligencia va más allá del coeficiente intelectual que tradicionalmente se ha utilizado para clasificar el rendimiento de las personas. Los nuevos teóricos dejan ver que dicho parámetro estadístico es insuficiente, cuando presentan sus nuevas y más realistas definiciones de lo que significa ser inteligente.
Así, Gardner (1983) define la inteligencia como una habilidad para solucionar problemas o fabricar productos que son valiosos dentro de una o más culturas. Por su parte, Sternberg (1985) la define como la actividad mental dirigida hacia la adaptación deliberada, la selección y el moldeamiento de los diferentes ambientes del mundo; considera muy importante llevar la inteligencia a la vida real, y con su programa denominado Inteligencia Aplicada, desarrolla las habilidades intelectuales y fomenta el pensamiento crítico.
Dichos investigadores, junto con otros, al reconsiderar la naturaleza de la inteligencia, su medición y su estimulación, han revolucionado e innovado en este campo del conoci-miento. Sin embargo, el desarrollo de estrategias instruccionales para estimular el pensamiento de orden superior, ha tenido todavía un impacto mínimo en la forma en que se enseña a los estudiantes, porque el modelo más usado en la enseñanza sigue siendo la pura transmisión de conocimientos.
DESARROLLO DE LAS HABILIDADES INTELECTUALES Es importante que los educadores consideren que la capacidad de pensar eficazmente es algo que permanecerá, mientras que los conocimientos pueden olvidarse, cambiar o quedar sin utilidad (Gardner, 1991), y que por ello deben promover que niños y jóvenes desarrollen sus habilidades intelectuales. La calidad de vida y la calidad de lo que se produzca dependerán de la calidad del pensamiento. El pensamiento mediocre tiene un alto costo; por ello debe evitarse, asegurando de manera sistemática el ejercicio de la excelencia en el pensar (González, 2006).
Quienes de alguna u otra forma somos responsables del proceso educativo, debemos hacer conciencia de que la diferencia entre los considerados sobredotados y el resto de las perso-nas, como ya se señaló anteriormente, sólo radica en la espontaneidad o mayor facilidad con que se manifiestan los primeros. De manera que aunque sea un hecho que existen individuos espontáneamente sobresalientes, también es un hecho que millones de estudiantes igualmente sobredotados con habilidades potenciales, están esperando tener las oportunidades educativas adecuadas para desarrollarlas y brillar.
Si la inteligencia está al alcance de todos, muy bien merece el esfuerzo tomar ese reto que aún está pendiente con el potencial humano.
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Myrna Esthela Rosas Uribe
Es licenciada en Psicología de la UV, y tiene una Maestría en Desarrollo del Niño Sobredorado y Talentoso, de la Universidad de las Américas. Tiene un Doctorado en Filosofía, con especialidad en Psicología por la UANL. Hizo una especialidad en Terapia Breve y Terapia de Familia en el Centro de Atención Psicológica a la Familia, de Jalapa, Veracruz. Referencias Clark, B. Growing up gifted: Developing the potential of children at home and at school (6a. ed.). Columbus, OH: Merrill, 2002. Domand, G. How to multiply your baby’s intelligence. Nueva York: Doubleday, 1984. Ebel, R. L. The uses of standardized testing. Bloomington, IN: Phi Delta Kappa, 1977. Gardner, H. Frames of mind. The theory of multiple intelligences. Nueva York: Basic Books, 1983. Gardner, H. The unschooled mind: How children think and how school should teach them. Nueva York: Harper Collins,1991. Gesell, A. El niño de 1 a 4 años. Buenos Aires: Paidós, 1977. González Z., J. H. Pensamiento crítico y el proyecto educativo de la Universidad ICESI. Extraído el 25 de Abril de 2007 desde http://www.eduteka.org/PensamientoCritico1.php, 2006. Feldman, J. F. A conception of giftedness. En: R. Sternberg & E., 1987. Davidson (Eds.), Conceptions of giftedness, (pp. 112-127). Cambridge: Cambridge University Press.1 Ferguson, M. The brain revolution. Nueva York: Taplinger, 1973. Powell, P. M. Genios. Roeper Review, 10(2), 96-100, 1987. Rosas-Uribe, M. E. La Inteligencia. Información científica y tecnológica, 16(208), pp28-31, 1994. Sternberg, R. J. Beyond I. Q.: A triarchic theory of human intelligence. Cambridge: Cambridge University Press, 1985. Thorndike, R. L. & Hagen, E. Tests y técnicas de medición en psicología y educación. México, DF: Trillas, 1970. |
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