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La mente humana Por Keith Raniere Lo que es es Todo es cierto y todo es falso. Esta es la naturaleza y limitación del pensamiento y la percepción humanos. La única forma de darle sentido a la “realidad” es dar un salto de fe, aceptar ciertos axiomas y, en base a estos axiomas, intentar construir conocimiento. ¿Qué es el conocimiento? El conocimiento es capacidad de predecir. ¿Cómo se que “se” esto? Bueno, sin entrar en un largo discurso auto-referente lo suficientemente complejo como para enorgullecer a Jean Paul Sartre, un argumento excesivamente simplificado de esta equivalencia es como sigue: ¿Hay alguna vez en la que sepa algo sin embargo este conocimiento no tenga implicaciones de predicción? Sospecho, al reflexionar, que habrá de llegarse a la conclusión de que si el conocimiento no tiene valor de predicción, no hay uso que darle al conocimiento ni habilidad para clasificarle. Aún verbalizar el conocimiento, o cuantificarle de forma alguna, implica predicción. Porque cualquier cantidad y cualidad tiene propiedades y con las propiedades viene la predicción. Así que, con un tentativo “gesto de mano”, todo conocimiento implica predicción; aún la gnosis más allá de los sentidos tiene expresión y la expresión tiene propiedades. ¿Toda predicción implica conocimiento? Si puede Ud. predecir algo, en un sentido muy normal, se considera que lo sabe. Siendo que tanto el conocimiento implica predicción como la predicción implica conocimiento se puede decir que son equivalentes; por supuesto esto asume que acepta Ud. varios axiomas, entre ellos la lógica. Aceptar axiomas—artículos de fe sin prueba—es misticismo. Todo lo que experimentamos es incierto sin embargo de algún modo construimos la suficiente certeza para movernos en el mundo. Por ejemplo, yo creo que puedo levantarme de mi escritorio y viajar al piso de abajo de mi casa. ¿Cómo sé esto? Recuerdo haber hecho recorridos similares; de hecho creo que existe un piso de abajo de mi casa (aunque desde mi ubicación actual no tengo evidencia sensorial de su existencia) y creo que recuerdo haber hecho dichos recorridos anteriormente. ¿Tengo absoluta certeza de que existe un piso de abajo de mi casa? No. ¿He alguna vez soñado algo que pensaba era verdad y no lo era? Sí, tal vez estoy soñando y de hecho vivo en una tienda de campaña en Arizona. ¿Es infalible mi memoria? No, con miles de millones de señales sensoriales entrando a mi cerebro, sólo tengo un pequeño porcentaje de ellas dentro de mi procesamiento consciente; incluso aquellas que puedo recordar son por necesidad distorsionadas por mi aparato físico, y yo añado a esta distorsión inherente dobleces de mi propia creación. ¿Sé incluso con certeza que el pasado existe? No, tan sólo lo recuerdo. Puedo obtener verificación de otras personas, pero la verificación no asegura la veracidad—¡ciertamente hay incertidumbre aquí!—y ningún par de personas recuerda la misma cosa exactamente de la misma forma. Así es que, estoy sentado aquí sólo, formándome una hipótesis a partir de mi memoria inexacta de que existe un piso de abajo de mi casa y con la esperanza de que mi experiencia defectuosa me sirva lo suficientemente bien para de hecho ser capaz de salirme de esta silla. Para añadir más incertidumbre, recuerdo por lo menos una vez en que intenté salirme de una silla sin darme cuenta de que mi pié o pierna se había “dormido”; estaba extremadamente sorprendido cuando mi cuerpo no llevó a cabo mi hipótesis de movimiento. Tal vez yo solo vivo en una casa de un piso; de pronto estoy menos seguro. Por supuesto que nuestros recuerdos sí parecen tener veracidad así que los usamos. Nuestra lógica funciona bien en muchas circunstancias—no todas—así que la usamos. Y, aunque no estamos realmente seguros de que las demás personas existen, con frecuencia dedicamos una buena porción de nuestras vidas a buscar tener intimidad con estas “cosas” que percibimos son otras personas como nosotros. Caminan como nosotros, hablan como nosotros; pero ¿son realmente como nosotros por dentro? Tal vez no podemos estar absolutamente seguros. Poniendo los pensamientos anteriores en el contexto de la ciencia, todas nuestras teorías pueden ser vistas como verdaderas en base a ciertos supuestos (incluso este enunciado es cierto sólo basado en ciertos supuestos). Si nuestros supuesto parecen no corresponder con la realidad, entonces nuestras conclusiones (asumiendo que aceptamos la lógica) serán inconsistentes. Podemos examinar la mayoría de los conjuntos de axiomas y reformarlos en un conjunto de axiomas más fino, más preciso. De esta forma tomamos axiomas que conducen a resultados inconsistentes y los reformamos en teorías más consistentes; este es el proceso de la ciencia. Pero en todos los casos, la existencia y la realidad son hipótesis basadas en la experiencia, percepción y pensamiento; en el momento. Esto significa que todo lo que de hecho tenemos es nuestra existencia de momento a momento; nuestra experiencia instantánea, y las memorias a las que parecemos tener acceso a través de un sentido del paso imaginario del tiempo: sin memoria no hay sentido del tiempo. Sí, lo que es es; verdaderamente parecemos pasar a través del tiempo con un “algo externo”—la realidad física—justo afuera de nuestra prisión de la percepción, aunque sólo experimentamos un momento a la vez; muy extrañamente, el tiempo es a la vez instantáneo y cumulativo; evoluciona. ¿Es suficiente la física? Actualmente somos testigos de un concurso entre dos oponentes disparejos: el ganador se queda con nuestras mentes. Lo disparejo sería cómico si el resultado de la competencia no fuera tan crítico. Mientras un oponente es un luchador que piensa que está luchando, el otro oponente se considera un bailarín. ¡Qué colisión más desastrosa! En esta esquina, como la promovió el pensamiento popular, tenemos a la Teoría de la Evolución con la ciencia como entrenadora. En esta otra, traída a Ud. por demanda especializada, tenemos al Diseño Inteligente con el misticismo como fundamento. Si la escuela del entrenamiento científico gana, el misticismo—el requerimiento para un creador sobrenatural—será desterrado de nuestra educación. Si el fundamento del misticismo obtiene la victoria, será insertado en nuestros sistemas escolares y la base de la ciencia será destruida: si incluso la más pequeña noción de este misticismo es aceptada, por naturaleza socava la integridad de toda ciencia. ¡Espere! ¿Qué no acabamos de establecer que toda ciencia está basada en axiomas, los cuales son en esencia misticismo? ¿Qué no es cuestionar todo supuesto y teoría—incluyendo la de la Evolución—parte de la ciencia? Parece haber una confusión en este conflicto. Estúpido es como estúpido hace Para ayudar a clarificar este conflicto, necesitamos examinar la estupidez. ¿Qué es la estupidez? A veces usar las experiencias y conceptos más comunes nos puede ayudar a obtener una perspectiva filosófica que es bastante profunda. Con respecto a la estupidez, sospecho que una definición común es ‘respuesta ineficiente o inefectiva’. Cuando nos imaginamos haciendo algo estúpido (yo me imagino la vez que jalé tan fuerte una puerta cerrada de débil madera, que se abrió tan abruptamente que no pude detener su fuerte impacto contra mi cabeza) nuestro objetivo deseado no coincide con la física del universo; nuestra ignorancia humana local nos deja ciegos. La estupidez falla en la tarea de asociar completamente causas con efectos; la asociación de causas con efectos es la disciplina que conocemos como la física. En un sentido muy amplio, es posible ver a la inteligencia como la física; algunos se refieren a la comprensión máxima de la física como la mente de Dios. Si uno no cree en Dios, nuestra estupidez o inteligencia es evaluada en base a qué tan bien nos va en el universo físico. Si uno cree que Dios sí existe, la mente de Dios es su dirección activa o inactiva del universo, también una especie de física. En ambos casos, hay una razón para todo—una “física” si gusta—aún si nosotros, como humanos, no podamos comprenderla. Inteligencia es física. El polvo se asienta Parece que este conflicto es entre dos diferentes conjuntos axiomáticos, ambos utilizando algunos principios científicos, ambos con el misticismo como fundamento, ambos rechazando ciertos aspectos de la ciencia establecida. Desafortunadamente, ambos lados tienen algunos proponentes con objetivos alternativos. El “verdadero” proponente de la Teoría de la Evolución no tendría problema en cuestionar observaciones, datos o teorías. La Teoría de la Evolución es más que sólo una teoría; es más bien un reflejo directo de la conciencia humana del tiempo. Los resultados del cuestionamiento relativo a la evolución sólo nos ayudan a profundizar lo que entendemos de nuestras propias mentes y de la física del universo: su inteligencia. Si no podemos explicar algo, eso no significa que esta inteligencia no existe; significa que no la entendemos, se base o no en Dios. El “verdadero” proponente del Diseño Inteligente buscaría profundizar el cuestionamiento de la ciencia, sin requerir la importación de un principio divino para a fin de cuentas terminar dicho cuestionamiento. Desafortunadamente, no todo proponente viene a la mesa con una intención pura. Algunos expertos en Diseño Inteligente buscan instituir un principio místico específico por encima del proceso científico. Algunos proponentes de la Teoría de la Evolución exigen que el contenido actual de dicha teoría sea ge- neralmente aceptado sin cuestionamientos; a veces desean propagar una agenda ateísta trascendente de la ciencia. Las teorías científicas y los datos siempre se basan en axiomas y deben ser cuestionados, pero la naturaleza axiomática del pensamiento humano no debe ser corrompida con agendas cerradas. Por qué y cómo Jamás entenderemos por completo un universo des-provisto de presencia humana. A través de nuestra existencia nuestra mente, percepción y conciencia se vuelven parte de la realidad: su descripción completa debe ser contenida dentro de cualquier modelo de física cerrado. La evolución es el proceso de la mente humana. No podemos invalidarlo, ni podemos extraerlo de nuestro proceso científico; sólo podemos refinarlo, atemperando y reformando nuestras bases axiomáticas de pensamiento. La doctrina de la Selección Natural depende del axio-ma de cómo se define lo natural. Cuando uno sustrae a la humanidad del universo participativo, el resultado es lo que la mayoría de la gente define como naturaleza: aquello desprovisto de interferencia humana. Esto presupone que dicha sustracción es de hecho posible. Si nos vemos a nosotros mismos menos arrogantemente—no como amos del universo o aislados en su centro—descubrimos que somos en verdad naturales. La perspectiva expandida de la física para incluir a la humanidad conduce a un significado más profundo de la Selección Natural. Con esta pers-pectiva más ecológica, holográfica, ¿cómo podría haber Selección Antinatural? Así, la Evolución y las ideas sobre Selección Natural se vuelven tautologías: siempre verdad. ¿Fuerza esto la no-existencia de Dios? En mi mente, la práctica religiosa o espiritual ofrece un propósito de existencia: a la religión le conciernen axio-mas de “porqué”, la ciencia utiliza axiomas para examinar “cómo”. Son compañeros sin conflicto de la condición humana. Si hay un Dios, la evolución es meramente una herramienta para ayudarnos atestiguar la majestad de Dios más plenamente. Si Dios nos creó, puede que jamás sepamos porqué ya que la ciencia no intenta contestar dicha pregunta. Pero nos quedamos con nuestra existencia; y un sorprendente sendero de artefactos demostrando que algún fantástico proceso ha ocurrido. Atestiguamos nuestra evolución de todo lo que nos precede: si Dios creó al hombre del polvo, la ciencia estudia, con asombro, las migajas dejadas tentadoramente a su paso. Si no hay Dios, el hecho de que existimos y que de algún modo somos derivados de / con fuerzas fundamentales y “algo externo” me deja sólo una palabra, impoluta de formalidad estructural, más allá de la plena definición, para refe-rirme a la totalidad de mis insondables circunstancias: Dios. Traducción del inglés por Farouk Rojas Acerca de Executive Success Programs, Inc. Executive Success Programs, Inc.MR (ESP) ofrece programas de entrenamiento enfocados en crear consistencia en todas las áreas y ayudar a desarrollar las habilidades prácticas, emocionales e intelectuales que la gente necesita para alcanzar su máximo potencial. Todos los programas de ESP utilizan una tecnología punta con patente en trámite llamada Cuestionamiento Racional MR, una ciencia basada en la creencia que entre más consistentes sean las creencias y patrones de conducta de un individuo, más exitoso será en todo lo que haga. El Cuestionamiento RacionalMR permite a las personas volver a examinar e incorporar percepciones que pueden ser la base de limitaciones autoimpuestas. Mayores informes: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra los robots de spam, necesita tener Javascript activado para poder verla |

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